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martes, 22 de diciembre de 2015

REFLEXIONES Y VERSOS PARA LOS BIKERS

REFLEXIONES PARA CUANDO VEA A UN MOTOCICLISTA EN LA RUTA.
Extraño personaje ese tal motociclista.

Difícil creer que sea posible preferir la incomodidad de una motocicleta,
donde se esta inestablemente instalado sobre un banquito minúsculo,
teniendo que hacer peripecias para mantener el equilibrio o rezando
para que no haya arena en la ruta.
Como puede sentirse bien transportado un pasajero,
sin ningún confort ni seguridad, forzando al indefenso a agarrarse de la
panza del motociclista, soportando ambos toda suerte de incomodidades
como: lluvia, o aquella “ducha” de agua sucia arrojada por el auto que pasa sobre
el pozo a nuestro lado, o de quedar inhalando aquel maloliente humo del escape
de los camiones que recorren las transitadas avenidas,
sin hablar de la necesidad de usar camperas y cascos, en aquellos días de calor intenso.
Todo eso mientras convivimos en una época en que los automóviles nos ofrecen
Toda suerte de confort e ítems de seguridad; aire acondicionado,
 que permite que usted llegue al trabajo sin estar oliendo a transpiración; “air bags”,
barras laterales, cintos de tres puntos, etc. Y que transmiten al pasajero una seguridad
mas que necesaria; sonido ambiente, posibilidad de conversar con los pasajeros
(LOS pasajeros….) sin tener que gritar y así por delante. Intrigante personaje
ese tal motociclista.
A pesar de todo lo que menciono arriba, veo siempre en sus rostros una extraña y
particular sonrisa, que no recuerdo haber esbozado nunca
cuando circulo en mi auto, gozando de todas las comodidades que el dispone.
Pasé entonces a prestar un poco mas de atención y entonces percibí durante mis viajes,
que hay motociclistas que, independientemente de las
maquinas que poseían, se saludaban unos a otros, a pesar de nunca haberse visto antes
de aquel momento, cuando se cruzaron en uno
de esos caminos de la vida. ¿Raro no?
Presté más atención y descubrí que ellos frecuentemente se unían y reunían, como si
Fueran amigos de largo tiempo, como aquellos de los que tenemos tan pocos y a los
que queremos tanto.
Sentí la solidaridad que los une. Vi también que debajo de muchas de aquellas ropas
de cuero pesadas, bandas en la cabeza, guantes, botas,
cadenas y calaveras, había personas de todos los tipos, incluyendo médicos, jueces,
abogados, militares, empresarios, etc. que en aquel momento,
en nada hacen recordar a esos, inteligentes, formales e irreprensibles profesionales que
eran en su día a día.
Descubrí hasta a algunos colegas, a quienes jamás imaginé ver vestidos tan extrañamente.
Al conversar con algunos de ellos, oí sobre los
Indivisibles placeres de “comerse la ruta” sobre dos ruedas; sobre la sensación deliciosa
de hacer nuevos amigos por donde se pasa, de la alegría de
redescubrir el placer de la aventura, independientemente de la edad, y de la posibilidad de ser libre y alegre, rompiendo barreras que existen apenas y tan
solamente en nuestras mentes tan acostumbradas a la mediocridad.
Vi, oí y medité sobre el asunto. Cambie mi vida.
Maravilloso personaje, ese tal motociclista.
Muchas motos yo tuve, pero jamás fui un verdadero motociclista, error que, en tiempo,
trato ahora de deshacer. Más que una nueva moto,
la moto de mis sueños.
Mas que apenas una moto, la ruptura de los grillos que me imponían el miedo
y el preconcepto y que por tanto tiempo me impidieron disfrutar
de tantas aventuras y amistades.
Dios sabe el tiempo que perdí y las experiencias que deje de vivir. Si antes los miraba con asombro, aun siendo un propietario de una moto
(pero no un motociclista), los veo ahora con una profunda admiración y, cuando no estoy junto a ellos, con una deliciosa puntita de envidia.
Lo interesante es que conozco personas que jamás tendrán moto, pero que están en perfecta sintonía con el ideal motociclista.
Algunos llegan hasta a participar de los encuentros y foros de discusión, no que esto sea
imprescindible o importante.
Lo que importa es la filosofía desarrollada.
Hoy, mi esposa y yo, montados en nuestros sueños, planeamos, aun tímidamente, viajes
cada vez mayores, siempre dispuestos a encontrar nuevos “viejos amigos”, que ciertamente nos recibirán de brazos abiertos.
Tal vez con un poco de suerte, encontremos algún automovilista que, en su auto, mire y
encuentre extraño aquel personaje que, pasando en una motocicleta,
con el viento en el rostro, aun con lluvia o frío, se muestre ajeno a todo y sea feliz, exhibiendo una larga e incomprensible sonrisa estampada en el rostro.
Quien sabe ganemos entonces, un hermano mas para nuestro grupo motociclista.

Sepamos se, como el ser de este relato, sintiendo la pasión del moto turismo, de la amistad y solidaridad, que solo en dos ruedas se consigue de verdad.
Démosle la debida importancia, porque no es algo pasajero y fortuito, se siente en la piel y la sangre, se vive en cada momento, y esto, nada tiene que ver con elegir ¡esto o aquello!! ¡la familia o la moto!! ¿??.
Quien te enfrenta a ese dilema, quien te hace sentir culpable o mal por la disyuntiva de
¡¡¡TENES QUE ELEGIR!!!!?????
no es ni ha sido, ni tiene la capacidad, para poder entender, disfrutar y deleitarse con los placeres de la vida, y no ha sabido romper con las cadenas
que le oprimen, el alma y el pensamiento, el cerebro y el corazón……….
SER MOTOCICLISTA ES UNA OPCIÓN DE VIDA COMO CUALQUIER OTRA, UNA PASION Y UN SUEÑO PLASMADO EN NUESTRAS 2 RUEDAS SIN DISTINCION DE CREDO, OFICIO O NIVEL CULTURAL.
MUY BUENAS RUTAS!!!!!!!!
Only a biker just how fragile life can  be ..when  they ride see death starting back  at them from  just below their feet…
 Solo un biker sabe cuan frágil son nuestras vidas cuando nosotros rodamos nosotros vemos la muerte cuando viajamos y retornamos y solamente

Autor desconocido.

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